-Mamá, ¿allá atrás se acaba el mundo?
-No, no se acaba.
-Demuéstramelo.
-Te voy a llevar más lejos de lo que se ve a simple vista.
Así empieza la maravillosa novela de Elena Poniatowska que ayer comencé a leer. Y de esto nació una platica con mis lindas amigas, hermanas.
-¿Ya leíste el de como agua para chocolate? Preguntó Laura cuando miro el libro mal acomodado en la cabecera de mi cama, maltratado y despastado.
-Ya, de hecho apenas el viernes terminé de leerlo, pero ya no lo quería terminar. Contesté yo sin dejar de servirles el vino que Ely nos había traído, para celebrar nuestro reencuentro después de un año de no vernos.
-Esa película es muy linda, seguro el libro también. Añadió Ely para no verse muy olvidada en esa plática de libros entre Laura y yo, uno de nuestros temas favoritos de conversación y debate.
-Pues a mí no me gustó mucho, les diré, me encantó el principio, quizás hasta que Tita y el doctor regresan al rancho. Después cada vez me gustaba menos. Dije yo al tiempo que a cada una le daba una copa.
-A mí me encantó, de mis libros favoritos, sin duda. Dijo Laura, y al tiempo que tomaba su copa añadió: Mujeres hermosas, brindemos por volvernos a encontrar, las extrañé mucho.
Chocamos nuestras copas mientras sonreímos, y probamos el vino, era delicioso y sublime. Ideal para esa velada entre amigas que más que conocerse, eran una parte de la otra... Siempre.
-¿Porque no te gusto, Ale?
-Es tontamente cursi, hasta el límite. ¿Porqué Tita no se permite ser feliz con el doctor Jhon? Pedro es un imbécil y no se merece en nada el sufrimiento que le ha causado a Tita.
-Pues a mí me gustó por cursi. Pero Ale, tú eres irremediablemete cursi.
-Quizás si, o quizás ya no.
-Sí, Ale, recuerdo que hace un año en el cine, todas lloramos, y a ti no te gustó el final de la película, porque tú esperabas algo más rosa, más tierno, que se reencontrara la pareja después de los años. Recordó acertadamente Ely, esa escena donde todas nos conmovíamos hasta las lágrimas en esa sala del cine de la plaza San Francisco.
-En un año se cambia mucho chicas...
Nos miramos con una mirada comprensora, tierna, incluso compasiva, que reconocía en nuestros ojos la verdad, que se quería escapar en unas lágrimas. Decir que las había extrañado, que no tenía a nadie como ellas para contarles todos los detalles de mi día a día, para que me quisieran mucho y me entendieran, para divertirnos todas las tardes, para ir al gimnasio solo a ver a los chicos que practicaban gimnasia artística (que bellos eran), para ir a caminar... Para ir por el pan, preparar la cena, esperar a unos príncipes azules sentadas en el parque, mientras hablábamos de flores, de novios, y de los viajes.
Pero de pronto, otra película, de final muy triste pasó por mi mente, y no esa cinta rosa con mis amigas.
-Fabricio, ¿entre tus brazos se acaba el mundo?
-No Ale, no se acaba.
- Demuéstramelo.
-Te voy a llevar más lejos de lo que se ve a simple vista.
Yo amé a Fabricio tanto, en tan poco y por mucho tiempo.
Podría parecer ficticio, si les contará todo.
Pero en sus brazos de verdad, que yo sentía
que se acababa el mundo, por
eso necesite preguntarle, no estaba segura de la respuesta.
Sí, si me llevó más lejos.
Pero un día, ese viaje terminó , en diferentes destinos terminamos esto,
lejos el uno del otro, bastante lejos.
Húmedos de nuestras lágrimas fecundadas entre recuerdos de
besos, de risas y noches enteras.
Con el frío en el alma y en la piel, sabiéndonos heridos, desnudos de
sentimientos. Me dejaste en tu ausencia.
Desde aquel día, no pasa una hora, un minuto, un segundo, un instante
sin que este corazón cansado de latir olvide que
te pertenece.
-Chicas, disculpen, ¿llego muy tarde? Llegó Yaz gritando esto desde la puerta que abrió aceleradamente y ansiosa por vernos, abrazarnos, entendernos y querernos a pesar de todo.
Llenas de nostalgia en la mirada volteamos todas y la vimos quitarse el abrigo y dejarla en el sillón.
Reconoció esas miradas, las entendió, las quiso.
-Chicas, tengo mucho que contarles. Dije después del silencio. Ellas ya me querían.





Para Laura Olvia, Elyzabeth y Yazmin.
Mujeres hermosas que me reconocen, etienden, quieren.
15/Abril/2012