Amor fugaz, así como una estrella, tan rápido viene, como tan rápido se va. Crece en el cielo de la imaginación, resplandece en los ojos de la ingenuidad y cautiva en el corazón de quienes anhelan ser cautivados; como un cometa pasa afectando la vida de estas personas y como un cometa trae consigo buenos o malos presagios; no obstante su naturaleza fugaz lo marchita de forma ineludible, lo consume y se esfuma en polvo estelar; una caricia en el rostro del amante, tan rápida como su luz. Deja al final de su ciclo una estela que al igual se extingirá y no dejará otra cosa mas que una leve decepción que también será fugaz. Así es la naturaleza de lo que rápido nace: la rapidez no deja heridas, sólo razguños insignificantes. Al cabo de unos días se vuelve la cabeza hacia el cielo esperando encontrar otra estrella más, una entre millones, tan hermosas como la primera, una si acaso, inmarcesible.
De la inspiración de Falso Profeta


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