jueves, 29 de marzo de 2012

Frío

"Sería yo toda placer sólo para ti"



Frío, cuando estas conmigo sientes frío, si me miras fijo es frío, cuando algo te digo, oyes frío. Miedo, a verte llegar y que tú digas frío. A un beso, un abrazo y después el vacío. A que prenda el fuego y después llegue el frió. 


Frio porque tú te has ido.

Sí, es frío porque tú te has ido. 
Fue lo mejor cuando tú estabas aquí.
Yo era contigo y tú conmigo.
Nunca tanto amor nos fue suficiente, nada nos sació.





El ritmo de tus caderas

Hagamos de cuenta
que el mundo es nuestro,
que hay pájaros azules
posados en mis hombros
mientras tu boca espera
que la tarde desate sombras
y nos escondemos
jugando a querernos

Hagamos de cuenta
que ese juego ya dejó de serlo,
que mi amor transparente
cobra forma en tus dedos
y el tuyo me cuenta
cómo se esconde en mi piel

Y cuando rompamos todas las reglas
y nuestro juicio abandone la razón,
simulemos volar juntos
sacando de quicio a la cordura
acariciando mi trémulo regazo
con tu aliento de menta y limón

Hagamos de cuenta
que no hay cuentas sino versos
y que somos dueños de un amor
cultivado por tu boca
y madurado tercamente
en las curvas de mis muslos



Para Carmen Contreras, Dibujito. 

lunes, 26 de marzo de 2012

Sé nada de ti

"Yo no creería más que en un dios que supiese bailar". 


-Tú me conociste cuando yo tenia  poco tiempo de haber terminado con Eddie, ¿verdad?. Yo seguía enamorada de él cuando nos presentaron a ti y a mí, en Unit, ¿te acuerdas?.


-¿Con quien dices?


-Con Eddie. Bueno, Edson, Fernando, como sea. ¿No te acuerdas de él? El chico con quien me viste pelear esa noche. El que estudia derecho, ¿no te acuerdas? También una vez nos viste en el parque de la Sonora. El que no tenía dinero para pagar sus exámenes extraordinarios, y fue cuando tuve que vender el teclado que me regalaron en navidad. 


-Ah, si. De algo de eso me acuerdo, porque a mí también me ofreciste el teclado. No me dijiste que habían sido novios. Siempre me dijiste que eran amigos. 


-Pues ya sabes, seguimos siendo amigos. Todavía lo veo seguido.


-Sí creo que el otro día te vi con él, en la unidad que esta por el seminario. ¿A poco él vive allá? ¿porque tú no, verdad, creo que tu vives allá por el libramiento, de Cañada, no?


-¿Ah si? Creo que ya me acuerdo, andábamos buscando a unos chicos. Él no vive allá. Si, si ya me acordé, fue un domingo, porque mi mamá se enojó conmigo, porque según me iba a llevar a misa.


-Pero en esos días apenas nos habíamos conocido. Luego creo que al otro día te vi con Fabricio.


-¿Conoces a Fabricio? No me habías dicho.


-Sí, me lo presentó una amiga, pero solo por eso lo conozco, me acuerdo porque estaban cenando en ese restaurante que esta por la plaza San Pedro, y yo pasaba por ahí, luego volví a pasar y estaban viendo unas playeras en un local.


-Ah te acuerdas mejor que yo. No, no es cierto, si me acuerdo, fue el 13 de Febrero, como no me voy a acordar. Ese día andaba triste, porque mi primo David se fue a Sinaloa. Y al otro día Fabricio se enojó conmigo porque no le regalé nada.


-¿Y por qué se enojó? ¿qué te regaló él?


-Pues ya eramos novios, por eso se enojó. Empezamos a andar el 12 de Febrero, tú crees. Él me conoció el día que Edson y yo terminamos. Me regaló como 10 globos y 2 boletos para irnos a ver a Tex-Tex a las pirámides.


-¿Es tú novio?


-¡No! Ya no. ¿Que no sabes que soy soltera?


-¡Ah! Pero que tal y nunca me habías platicado.


-Pero si a ti te platico todo. No sé ni por que, esta es la cuarta, o tercera vez que nos vemos, ¿no?


-Sí, la cuarta. ¿No sabes porqué? Pues has de confiar en mí, supongo. Eso me gusta.


-Pero no sé, siento que con tan pocas veces, sabes tanto de mí y yo casi nada de ti. Me llevas gran ventaja. Cuéntame algo de ti.


-Pero a mí me gusta hablar de ti, no de mí. Me gusta escucharte, tienes tantas historias. ¿Sabes que me da mucha risa? Que te enamorases del repartidor de la Corona, solo porque sonrie como... ¿cómo quien?


-¡Pedro! Como Pedro. Pero no estoy enamorada de él, solo me gusta, me gusta verlo sonreír. Tú sabes que ahorita todavía ando tratando de olvidar un poquito a Fabricio, y otro poquito a...


-A quien. Te digo que tienes tantas historias. No te comprendo eres muy joven para ya saber tanto del tema, de todos los temas. Para ya haber conocido el amor en tantas bocas...


-Y en tantas camas...


-¿También? Creo que puedo vivir sin conocer esos detalles.


-Pero la vida esta hecha de detalles, no la comprenderías sin esos detalles.


-Bueno. Pero me decías... ¿A quien quieres olvidar?


-No, a nadie. Bueno, mejor dicho, a todos y a ninguno. ¿Cómo te lo explico? Cada uno tiene un lugar especial en mí, se llevan algo de mí con ellos, yo entrego todo cuando amo. Nada dejo para mí, pero poco a poco me recupero, a veces sola, a veces me ayudan, como Fabricio, me ayudó a olvidar a Eddie. Por eso me enamoré de Fabricio. ¿Si te dije que le lleve serenata? Pero bueno, todos han sido algo grande en mi corazón. Pedro fue el primero en muchos aspectos, con David fue mi relación más madura, con Eddie la más salvaje, con Fernández las más inocente. Así puedo seguir. Con Greg la más arriesgada...


-Ya. Olvídalo, tienes razón, sé mucho de ti y tú nada de mí.


-¿Pero de que hablábamos? ¿De que empezamos todo esto?


-Olvídalo, hace 3 canciones te invité a bailar, y me respondiste que esa canción no te gustaba, que te recordaba a Edson. ¿Quieres tomar otra cosa? yo te invito. No es casualidad que nos encontraramos aqui esta noche.


-Tienes razón, no es casualidad, ¿me has estado siguiendo?



Me sigo preguntando muchas cosas, dentro de mí, I wonder how?
Para mi nuevo amigo. Él sabe quien.

viernes, 23 de marzo de 2012

Detenido el tiempo

No hay nada peor que sentir amor y aparentar amistad.


El mejor amigo es tu propio corazón . K♥A

martes, 20 de marzo de 2012

Un años más, o uno menos.


"Todo el mundo es especial. Todo el mundo. Todo el mundo es un héroe, un amante, un loco, un villano. Todo el mundo. Todo el mundo tiene su historia."

Un año más, o uno menos. Mañana es mi cumpleaños. Ya soy toda una señorita de sociedad, dicen mis amigos. Yo creo que no, que en este año me he dado cuenta que soy una mujer, que cuando los que quiero, se meten en problemas, los sostengo con las 20 y con los dientes, que nunca los dejaré ni los soltaré, si hay que caer, caeremos juntos, para poder encontrar nuevamente el camino hacia arriba, juntos. Que el rencor ocupa un lugar inexistente en mi corazón. Acepto mis errores, los afronto. Me he dado cuenta de mi fortaleza, de la de mi espíritu y mi alma, más que la de mi cuerpo. Me he dado cuenta del valor de pequeñas cosas, he aprendido a vivir feliz siempre, lejos del odio, y del rencor.
Agradezco a Dios un año más, con mi familia, mis amigos, personas excelentes.
Y para este nuevo año:
Me comprometo a vivir con intensidad y regocijo, a no dejarme vencer por los abismos del amor, ni por el miedo que de éste me caiga encima, ni por el olvido, ni siquiera por el tormento de una pasión contrariada. Me comprometo a recordar, a conocer mis yerros, a bendecir mis arrebatos. Me comprometo a perdonar los abandonos, a no desdeñar nada de todo lo que me conmueva, me deslumbre, me quebrante, me alegre. Larga vida prometo, larga paciencia, historias largas. Y nada abreviaré que deba sucederme, ni la pena ni el éxtasis, para que cuando sea vieja tenga como deleite la detallada historia de mis días.

Porque mi historia, aún la estoy escribiendo... ¡A mi salud!

lunes, 19 de marzo de 2012

¿No saben que regalarme?

"Hoy en mi cumpleaños, podrías, no sé, regalarme media tonelada de flores, siete miradas distintas, quinientos besos de sabores..."

A ver mis lectores (esta no es una indirecta para mis amigos, no para nada. No es que no me guste las cosas que me regalen, pero estas cosas, me harían muy feliz), el miércoles es mi cumpleaños, y por si no saben que regalarme, aquí les doy unas ideas:


  • El Principito, de Antoine  de Saint Exupéry 
  • La ciudad de los ojos invisibles,  de Armando Vega-Gil
  • Armando Vega Gil, del escenario al escritorio.
  • Cualquier Barbie de la linea Fashionista.
  •  
  • La orquesta del Titanic, de Joaquín Sabina y Serrat
  •  
Eso, principalmente, lo anhelo con ansias locas. O regalenme cualquier cosa fresona y rosita, de Barbie, o del Capitán América. O si quieren regalarme cualquier tipo de prenda, recuerden que no me gusta el color rojo. Solo eso.

Los amaré por siempre si me regalan algo de esto. Lo prometo por el dedo chiquito.

lunes, 12 de marzo de 2012

Siempre me gustará igual.

A ver ¿por donde empezamos?
Para empezar te tendría que explicar que hace 3 meses no tengo sexo, pero hace más de un año, que no hago el amor. Que también hacía mucho, no hablaba del tema con nadie, tan abiertamente. 



Y que siempre, siempre, siempre, te digo, me gustará igual.
A ver, ahí vamos, por favor apunta bien, no quiero que lo arruine(mo)s:
  • Para empezar, me gusta más hacer el amor, que tener sexo. Por eso quiero que esperes un poco más, hay mil cosas que hacer antes de irnos a la cama. Te aseguro que no me conoces bien aún. No podrías responder cual es mi banda favorita, o como me fracturé el dedo del pie.
  • Tendrías que llevarme a tu casa, no a un hotel. ¡Y pensar que hoy estuviste a nada de convencerme!
  • Me gusta apagar la luz, por favor no la prendas. Mis manos ven mejor en la obscuridad, mis labios te recorren mejor, centímetro a centímetro a ciegas, no quiero ver donde empieza ni donde termina, quiero que mis labios me lo susurren después.
  • Me gustaría que me beses, igual que como hoy te dije, despacito, como si cada vez fuese la primera, soy así, tan cursi, que le vamos a hacer. Además, me gustaría que me sigas enseñando como besarte con mi lengua.
  • Me gusta que me abraces, no me sueltes ni un instante. Y que al acabar, así abrazados sigamos, y nos encuentre así un nuevo día.
  • Me gustaría que tu sello personal sea arrollador. No quiero pensar en él mientras hago el amor contigo, no quiero que tus caricias me recuerden a las de él. Ni tus besos. Nada de ti quiero que me recuerde a él. Quiero que seas tú, que me hagas sentirlo, que eres el indicado, para hacer el amor todos los días por el resto de mi vida. (Y que tú me elijas a mí, te prometo yo no te defraudaré).
  • Tendrías que poner música, Joaquín Sabina, Alejandro Sanz o Jarabe de Palo sería genial. Por favor no pongas a los Héroes del Silencio, a esos recuerdos, los quiero dejar intactos.
  • Antes, invítame una copa de vino, no te pido que me acompañes si no te gusta el vino, pero a mi me encanta.
  • Tantos "te amo" no bastarían, esa soy yo, te lo he dicho antes, IRREMEDIABLEMENTE CURSI.
  • Platícame algo al oído culminado nuestro delirio de amor, y deja que me duerma entre tus brazos, por favor.
  • Y para terminar: Despiertame con un beso.




Es así de simple hacer el amor conmigo. Si te causa muchas molestias, podrías fijarte en alguien más, déjame aqui sentada, que no me importa esperar por el indicado.

martes, 6 de marzo de 2012

Una luz en mi corazón


 De uno de esos días que no esperas mucho, solo lo de siempre, o quizás un poco más de buena suerte, solo un poquito, por ejemplo, que al subir al camión, halla asientos desocupados, o que no esperes mucho a que el semáforo cambie al verde, simplezas como esas que momentáneamente te hagan sentir mejor.
Es uno de esos días en que el destino vuelve cándidamente a ti sus ojos inexorables, y desafiando todas tus expectativas, te manda algo hermoso para alegrar no solo un momento, ni un día, sino todo un gran lapso de tiempo, hasta que te vuelva a mirar y descubra lo feliz que te ha hecho, pero es hora de pagar por esa alegría, y te quite esa bendición de tu camino, de tu vida.


Pone algo, o mejo dicho, a ALGUIEN para hacerte feliz, y no te importa el precio que has de pagar después por eso.

Simplemente eres feliz con esa persona, que entre 6.840.507.003 personas, a ti te ha puesto ese dedo invisible en el sendero de tu vida, a esa maravillosa persona llena de luz, para regalarte la felicidad que en estos momentos grises, tanto se necesitaba en tu alma.

Tanto la llegas a querer en tan poco tiempo, que no solo esta ahora en un lugar específico de tu sendero, sino en todos los espacios, desde el umbral hasta el sitio menos iluminado, donde nadie conoce bien.
Esa persona ahora tiene tanta luz en ella, que desinteresadamente ha llenado también de luz tu vida.
Y ahora solo quieres que se quede, que sea real, que no se aparte de ti, hasta que aprendas a vivir sin ella...
Así le pido hoy a él, que se quede conmigo, todo el tiempo que sea necesario, que ha llenado un espacio en mi corazón que no me había percatado de que estaba vacío, hasta que él lo lleno tan perfecta y satisfactoriamente. Que me ha conquistado con sus detalles, y que yo he pensado tanto en él...


"Escribiré con besos mi amor en tu ser"



6-Marzo 2012, a JJ

lunes, 5 de marzo de 2012

Volveré, uno de estos días lo haré.


"Quiero no dejarte nunca, quiero quedarme
 preso a tu amanecer"

Qué flojera levantarme mañana de esta tibia cama, flojera de alejarme nuevamente de ti. Que quizás sea para no volver en mucho tiempo. Ha habido días como este en el año, quizás unos 3, o 4, el número es lo de menos, la memoria traiciona, tarde o temprano. Lo que importa es, que más allá de la memoria, los días anteriores, se han guardado en una parte de mi cerebro, en mi sistema límbico; y esa información codificada en mi estructura cerebral, deberá cubrir mi atención, mis instintos sexuales, mis emociones y mi conducta, por lo menos, dos meses, el tiempo en el que te volveré a ver.
En el que volveré aquí, a tu cama, a jugar como una pequeña niña, a esconderme entre tus sábanas de rayitas de colores, a pretender que no puedes atraparme, y una vez que me has atrapado, a pretender que puedo escabullirme de tus dedos hipnóticos como esa salamandra roja que vimos en la tienda de mascotas el diciembre pasado. Y una vez que no me halla logrado escapar, a pretender que no te besaré. Y besarte. Entrar en un círculo vicioso que me lleva de tus labios a la locura, y de la locura a tus labios...
Volveré, a ver la televisión por la noche, a aburrirnos del programa policíaco, en donde siempre pero siempre, los policías atraparan al culpable, y entonces a empezar ese bonito, eterno y triste juego de amarnos en el sofá de la sala blanca, de cortinas naranjas, de muebles escasos. Y digo triste, no por otra cosa, sino porque nos dejará una nostalgía después de mañana. Recordar que como en el programa de la tele, siempre seré ese malhechor a quien tú, detective implacable, siempre lograras atrapar, aprisionarlo en tus brazos de dulce fuerza. Que parecen no querer dejarme...
Volveré a jugar a la comidita, como cuando tenía 4, y tú 10. -¡Amor! ¿Qué vas a querer de comer hoy? Imaginar que sé las recetas, quemarme una y otra vez con la flama de la estufa, pretender que me quedó rico, y fantasear que sí, que si está rico y que al comerlo, no exclamarás otra cosa que: -"Amor, ¡que rico esta esto!".
Volveré a pasar la última noche en recámaras separadas, para acostumbrarme un poco a tu ausencia, aunque sé, que me darás los buenos días aún en la cama, con uno de tus dulces y ricos besos intangibles, incuantificables. Ver esa sonrisa, la primera del día, y que sea porque te he dicho algo gracioso.
-Amor, ¿me puedo llevar este libro?.
-Si mi vida, no te preocupes, llévate los que quieras.
-No cielo, solo este, todavía tengo el último que me prestaste.
Volveré a tener esas conversaciones empalagosas a nuestros oyentes y espectadores, donde tantos "amorcito", "vida", "cielito", "corazón" o "cariño" no son suficientes nunca.
Volveré a bailar contigo en un cuarto, sin amueblar, que pretende ser el comedor de aquel bello departamento donde vivimos la fugacidad de nuestro amor, esas canciones que me hacen suspirar estando lejos, que tus brazos me tomen fuerte rodeándome la espalda.
A descubrir tu habilidad para derretirme el corazón en un segundo, a que tú seas mi mal y mi bien, a descubrir tu ingenuidad para intentar rozar mi piel con algún truco, a que me atrape siempre tu dulce osadía cuando me besas con tanta prisa.
Volveré a ese suplicio dulce y abdicante de mi alma, que es amarte.






Febrero 2012, ya han pasado 2 meses sin volver a aquellos juegos. DGG, el uno sin el otro, somos mal invento.




domingo, 4 de marzo de 2012

En paz

La historia que me dispongo a contar, parece arrancada de una vieja fábula de horror. Comenzaré por decir que aquella madrugada me desperté cubierta de sudor.

El día anterior había sido tan normal, no hubo nada fuera de lo común. Como todas las noches, me puse la pijama, resé me acosté en mi cama. Ya casi dormía cuando sonó mi celular. Era un mensaje de texto de mi mejor amigo. Sólo decía que esperaba que mi día hubiera sido bueno y que pasara una linda noche, que descansara.
Aunque tenia mucho sueño porque estaba agotada por la escuela y el trabajo, le respondí, tenia curiosidad de saber como le había ido. Yo sabía que él estaba muy deprimido, porque tenia muchos problemas de salud, y con su familia.
Cuando volvió a sonar mi celular, ya sabía que iba a decir su mensaje: "Me fue como todos los días, mal". Y no me equivoqué. Me dijo que su día había sido patético, lo mismo de siempre, que estaba harto de vivir con tantas porquerías.
No me alarmé con su respuesta, era lo de siempre. Le respondí que era muy tarde, que estaba cansada y que mañana platicaríamos. Pero que tratara de echarle ganas, tal y como lo prometimos, "De la mano, siempre hacia adelante, y sin soltarnos". Que descansará y que tratará de olvidar el mal día.
Me dormí casi inmediatamente. Tuve un sueño horrible. En mi sueño, llegue a la casa de él, y me recibía su hermana Ely. Yo le decía que sentía mucho la muerte de él. Me dijo que pasará a la recamara de él, que podía llevarme lo que quisiera.
En su recamara, aquel paisaje tan conocido para mí, yo tomaba con las dos manos un porta retrato que estaba en su buró. Enmarcaba una foto de él conmigo, en mi fiesta de cumpleaños. Eso no lo pude resistir, me acosté boca abajo en su cama y abrazando un cojín, me puse a llorar inconsolablemente. 
En eso, una mano tocó mi hombro para que yo volteara. En una acción impulsiva yo volteé y ahí estaba él, pero había algo raro y distinto en él: Estaba feliz.
Me dijo: -Alex, no llores por mi muerte, créeme que yo estoy bien, tú sabes todo lo que yo sufría en vida, estaba harto. No quiero verte triste. Alégrate de saber que ahora ya estoy mucho mejor que antes, que estoy en paz.
Entonces él desapareció ente un inmenso resplandor de luz blanca. 


Desperté sobresaltada. Llorando y empapada de sudor. Pero mi cansancio era tanto que volví a dormir inmediatamente.


Al día siguiente desperté e hice mi rutina antes de ir a la escuela, sin recordar aquel sueño que durante la madrugada, tanto me había inquietado.
Llevaba poco tiempo en la escuela, cuando sonó mi teléfono. La llamada era de Ely y me dejó helada e incompleta: Él, mi mejor amigo, había muerto en la madrugada.

18-Agosto-2010 A 2 meses del fallecimiento de mi mejor amigo, y en su memoria.
Descanse en paz mi ángel, que me lleva de la mano siempre y siento su amor y apoyo, aunque se fue más allá de donde yo lo pude acompañar. Chucho Quezada Talavera.



De por qué no eres la Nena (ni lo serás)



Quito todo el desmadre para encontrar el teléfono que está sonando.



–Sí. ¿Bueno?
–Oye, quiero preguntarte una cosa: ¿para quién son las fotos de la Nena que hiciste? Porque bueno, sé que unas son para mí, pero las demás no las entiendo.
–Ah, bueno es que ninguna es para ti.
–¿No? ¿Y entonces? ¿Para quién las hiciste? ¿A quién le escribes?
–No tengo ganas de contestarte ahorita, debo ir a darles de comer a las hormigas que han hecho un hilo en mi ventana. ¡Ciao!

Preparo café, me siento a pensar cómo es que los hombres tienen cosas ininteligibles dentro de sí.

 Cuando les dices: Cielito lindo, quiero estar siempre contigo, te responden: ¡Ay, yo no! Mejor allí la dejamos. Pero cuando les dices: Quiero ser la más puta de las putas del mundo y lanzarme al estrellato, allí se muere toda ternura y avanza el cuestionamiento.



Tengo taquicardia, el corazón es un músculo que si no se usa, estalla, escuché alguna vez. Todo mundo se va y en el silencio puedo escuchar la respuesta más brillante. 



Busco la pluma verde y pienso que si hay algo que le hace justicia al mundo es la tinta.

 Así que escribo, dos o tres frases, ninguna contundente hasta que pienso qué te diré por descarte por qué no eres, ni serás la Nena.




Para empezar, tendrías que estar bien buena, siempre me han gustado así, bonitas, como las mañanas en el Golfo, como el huracán de categoría 4, como el cachalote incrustado en el fondo marino, así. Tendrías que ser la más guapa de tu cuadra y te debería gustar mucho el vino tinto. Tendrías que dejar de odiar a los ignaros para poder convertirte en el sensei de todos esos lacrosos que preguntan pendejadas cuando llegan a Tula, por ejemplo, y tener una cicatriz en el brazo con forma de nota musical.





Tendrías que, además, dejar de pensar que tengo una neurona. Vamos, tengo dos y las dos juntas me llevan a tener más de un registro lingüísitico; algunos completamente desconocidos para ti como el lenguaje proxémico, el kinésico o el de la pasión.



Simplicidades banales. Te obligarían a ser la más hipocondríaca del mundo, no es que lo critique, es simplemente que a mí me da pena estar contando qué me duele y qué no, a menos que sea muy necesario, como en la visita al doctor.



Tendrías que dejar de pensar que soy odiosa por mi cabello y divertirte cuando te cuente que me estoy peinando.




Es que son tantas cosas.



Dejo mi café a un lado.



-Sí. ¿Bueno?
-Qué. ¿Ya me vas a decir? ¿Quién es ella?


Para la nena, Roxana Martínez.

Ya no te acuerdas de nada


“No maltrate las señales”. Vi muchos anuncios que decían lo mismo a lo largo de la carretera y sin embargo hacemos lo contrario. ¿No? Maltratamos hasta acabar con las espinas. Hacía tanta niebla en la madrugada que pensé “ya nos quedamos aquí” e imaginé escenas trágicas…

–¿Trágicas? ¿Cómo?

–Un encontronazo con otro camión, un puerco obeso cruzando, el culpable regordete que me llevaría a la tumba.

Hice una lista mental de los amigos que irían al funeral, lo que pasaría con mi cuarto; me angustié de pensar que mis objetos personales quedarían sin uso o caerían en manos de gente incorrecta y los dejaría morir. Pero ya basta.

Me gusta tu nombre. Me encanta estar aquí, en este cuarto, modesto, con tu esencia rodeándome; tus libros amontonados a medio leer, no te decides cuál terminar primero, te gusta oler las frutas de la selva en Brasil, corretear leones con nativos de África o encerrarte en los pensamientos de algún desdichado escritor no tan conocido...

No te entiendo, yo soy más sencilla. Puedo estar toda la noche recostada aquí entre tus piernas, observarte leer, con ese disco de Miles Davis, hermosas melodías recomendación de aquel chico que conocí en ese esporádico concierto en el que no estuviste... puedo estar aquí, sin añorar ser la ama de casa ejemplar, sin exigirte una cama king size para descansar mejor; estoy feliz de tejer una historia con amor, pasión, deseo, culpa, lágrimas, sangre, pelos, olores, abrazos, enojos y risas cada noche y cada fría o calurosa mañana...

–Hoy estás muy inspirada. ¿Qué te pasa?

–Nada –miento–. Qué flojera levantarme mañana de esta tibia cama, flojera de trabajar, flojera de pensar que si no lo hago no tendré dinero para los gastos, flojera porque tengo ganas de ir al baño y no quiero hacer el esfuerzo, flojera de pensar que las cosas que valen la pena cuestan tanto, hueva de pensar en tantas cosas...

Me encontré con Emmanuel en este último viaje. Recorrimos las calles, nos pusimos al corriente, él sigue igual: sus encuentros fugaces, de cama en cama, sin preocuparse por las consecuencias. Entramos a una sex shop.

–¡Querido! ¿Qué crees? ¡Comparamos nuestras experiencias!

–¿Ah, sí? ¿Y qué tal? ¿Cómo quedé?

–¡Te comparé con la Torre Eiffel!

–Muchas gracias... lo tomaré como un cumplido.

Querido, ¿aún recuerdas a tu ex-novia, aquella que conociste en el camión en Ciudad Victoria? Enigmática, vestida toda de negro. Me contaste que intercambiaron miradas, salieron y poco a poco todo se desmoronó. Casi no me has contado nada pero su partida te dejó vacío, te confieso que desde que no la tienes ya no eres el mismo. No sólo murió ella, también tú; eres un muerto en vida. Cuando te conocí tenías esa mirada inquietante, hablabas más, contabas tus sueños ¿Te acuerdas de la revista con instrucciones sobre cómo leerla al final? ¿Recuerdas esa librería en esa plaza a la que fuimos?

Ya no te acuerdas de nada. Sin embargo, recuerdo cuando me invitaste a la obra de Tlatelolco 68 dentro de ese edificio en medio del complejo universitario abandonado; entré con desconfianza, papeles pegados con citas incoherentes. Subí las escaleras, a un lado de los pasillos los actores con el dedo índice sobre sus labios me indicaron que no hablara. Continué al último piso y ahí estabas: una resplandeciente imagen, concentrado en tu guitarra, concentrado en la obra, tu pelo café... ¿Dónde estás ahora?