"Quiero no dejarte nunca, quiero quedarme
preso a tu
amanecer"
Qué flojera levantarme mañana de esta tibia cama, flojera de
alejarme nuevamente de ti. Que quizás sea para no volver en mucho tiempo. Ha
habido días como este en el año, quizás unos 3, o 4, el número es lo de menos,
la memoria traiciona, tarde o temprano. Lo que importa es, que más allá de la
memoria, los días anteriores, se han guardado en una parte de mi cerebro, en mi
sistema límbico; y esa información codificada en mi estructura cerebral, deberá
cubrir mi atención, mis instintos sexuales, mis emociones y mi conducta, por lo
menos, dos meses, el tiempo en el que te volveré a ver.
En el que volveré aquí, a tu cama, a jugar como una pequeña
niña, a esconderme entre tus sábanas de rayitas de colores, a pretender que no
puedes atraparme, y una vez que me has atrapado, a pretender que puedo
escabullirme de tus dedos hipnóticos como esa salamandra roja que vimos en la
tienda de mascotas el diciembre pasado. Y una vez que no me halla logrado
escapar, a pretender que no te besaré. Y besarte. Entrar en un círculo vicioso
que me lleva de tus labios a la locura, y de la locura a tus labios...
Volveré, a ver la televisión por la noche, a aburrirnos del
programa policíaco, en donde siempre pero siempre, los policías atraparan al
culpable, y entonces a empezar ese bonito, eterno y triste juego de amarnos en
el sofá de la sala blanca, de cortinas naranjas, de muebles escasos. Y digo
triste, no por otra cosa, sino porque nos dejará una nostalgía después de
mañana. Recordar que como en el programa de la tele, siempre seré ese malhechor
a quien tú, detective implacable, siempre lograras atrapar, aprisionarlo en tus
brazos de dulce fuerza. Que parecen no querer dejarme...
Volveré a jugar a la comidita, como cuando tenía 4, y tú 10.
-¡Amor! ¿Qué vas a querer de comer hoy? Imaginar que sé las recetas, quemarme
una y otra vez con la flama de la estufa, pretender que me quedó rico, y
fantasear que sí, que si está rico y que al comerlo, no exclamarás otra cosa
que: -"Amor, ¡que rico esta esto!".
Volveré a pasar la última noche en recámaras separadas, para
acostumbrarme un poco a tu ausencia, aunque sé, que me darás los buenos días
aún en la cama, con uno de tus dulces y ricos besos intangibles,
incuantificables. Ver esa sonrisa, la primera del día, y que sea porque te he
dicho algo gracioso.
-Amor, ¿me puedo llevar este libro?.
-Si mi vida, no te preocupes, llévate los que quieras.
-No cielo, solo este, todavía tengo el último que me
prestaste.
Volveré a tener esas conversaciones empalagosas a nuestros
oyentes y espectadores, donde tantos "amorcito", "vida",
"cielito", "corazón" o "cariño" no son
suficientes nunca.
Volveré a bailar contigo en un cuarto, sin amueblar, que
pretende ser el comedor de aquel bello departamento donde vivimos la fugacidad
de nuestro amor, esas canciones que me hacen suspirar estando lejos, que tus
brazos me tomen fuerte rodeándome la espalda.
A descubrir tu habilidad para derretirme el corazón en un
segundo, a que tú seas mi mal y mi bien, a descubrir tu ingenuidad para
intentar rozar mi piel con algún truco, a que me atrape siempre tu dulce osadía
cuando me besas con tanta prisa.
Volveré a ese suplicio dulce y abdicante de mi alma, que es
amarte.
Febrero 2012, ya han pasado 2 meses sin volver a aquellos
juegos. DGG, el uno sin el otro, somos mal invento.