domingo, 4 de marzo de 2012

En paz

La historia que me dispongo a contar, parece arrancada de una vieja fábula de horror. Comenzaré por decir que aquella madrugada me desperté cubierta de sudor.

El día anterior había sido tan normal, no hubo nada fuera de lo común. Como todas las noches, me puse la pijama, resé me acosté en mi cama. Ya casi dormía cuando sonó mi celular. Era un mensaje de texto de mi mejor amigo. Sólo decía que esperaba que mi día hubiera sido bueno y que pasara una linda noche, que descansara.
Aunque tenia mucho sueño porque estaba agotada por la escuela y el trabajo, le respondí, tenia curiosidad de saber como le había ido. Yo sabía que él estaba muy deprimido, porque tenia muchos problemas de salud, y con su familia.
Cuando volvió a sonar mi celular, ya sabía que iba a decir su mensaje: "Me fue como todos los días, mal". Y no me equivoqué. Me dijo que su día había sido patético, lo mismo de siempre, que estaba harto de vivir con tantas porquerías.
No me alarmé con su respuesta, era lo de siempre. Le respondí que era muy tarde, que estaba cansada y que mañana platicaríamos. Pero que tratara de echarle ganas, tal y como lo prometimos, "De la mano, siempre hacia adelante, y sin soltarnos". Que descansará y que tratará de olvidar el mal día.
Me dormí casi inmediatamente. Tuve un sueño horrible. En mi sueño, llegue a la casa de él, y me recibía su hermana Ely. Yo le decía que sentía mucho la muerte de él. Me dijo que pasará a la recamara de él, que podía llevarme lo que quisiera.
En su recamara, aquel paisaje tan conocido para mí, yo tomaba con las dos manos un porta retrato que estaba en su buró. Enmarcaba una foto de él conmigo, en mi fiesta de cumpleaños. Eso no lo pude resistir, me acosté boca abajo en su cama y abrazando un cojín, me puse a llorar inconsolablemente. 
En eso, una mano tocó mi hombro para que yo volteara. En una acción impulsiva yo volteé y ahí estaba él, pero había algo raro y distinto en él: Estaba feliz.
Me dijo: -Alex, no llores por mi muerte, créeme que yo estoy bien, tú sabes todo lo que yo sufría en vida, estaba harto. No quiero verte triste. Alégrate de saber que ahora ya estoy mucho mejor que antes, que estoy en paz.
Entonces él desapareció ente un inmenso resplandor de luz blanca. 


Desperté sobresaltada. Llorando y empapada de sudor. Pero mi cansancio era tanto que volví a dormir inmediatamente.


Al día siguiente desperté e hice mi rutina antes de ir a la escuela, sin recordar aquel sueño que durante la madrugada, tanto me había inquietado.
Llevaba poco tiempo en la escuela, cuando sonó mi teléfono. La llamada era de Ely y me dejó helada e incompleta: Él, mi mejor amigo, había muerto en la madrugada.

18-Agosto-2010 A 2 meses del fallecimiento de mi mejor amigo, y en su memoria.
Descanse en paz mi ángel, que me lleva de la mano siempre y siento su amor y apoyo, aunque se fue más allá de donde yo lo pude acompañar. Chucho Quezada Talavera.



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