lunes, 5 de marzo de 2012

Volveré, uno de estos días lo haré.


"Quiero no dejarte nunca, quiero quedarme
 preso a tu amanecer"

Qué flojera levantarme mañana de esta tibia cama, flojera de alejarme nuevamente de ti. Que quizás sea para no volver en mucho tiempo. Ha habido días como este en el año, quizás unos 3, o 4, el número es lo de menos, la memoria traiciona, tarde o temprano. Lo que importa es, que más allá de la memoria, los días anteriores, se han guardado en una parte de mi cerebro, en mi sistema límbico; y esa información codificada en mi estructura cerebral, deberá cubrir mi atención, mis instintos sexuales, mis emociones y mi conducta, por lo menos, dos meses, el tiempo en el que te volveré a ver.
En el que volveré aquí, a tu cama, a jugar como una pequeña niña, a esconderme entre tus sábanas de rayitas de colores, a pretender que no puedes atraparme, y una vez que me has atrapado, a pretender que puedo escabullirme de tus dedos hipnóticos como esa salamandra roja que vimos en la tienda de mascotas el diciembre pasado. Y una vez que no me halla logrado escapar, a pretender que no te besaré. Y besarte. Entrar en un círculo vicioso que me lleva de tus labios a la locura, y de la locura a tus labios...
Volveré, a ver la televisión por la noche, a aburrirnos del programa policíaco, en donde siempre pero siempre, los policías atraparan al culpable, y entonces a empezar ese bonito, eterno y triste juego de amarnos en el sofá de la sala blanca, de cortinas naranjas, de muebles escasos. Y digo triste, no por otra cosa, sino porque nos dejará una nostalgía después de mañana. Recordar que como en el programa de la tele, siempre seré ese malhechor a quien tú, detective implacable, siempre lograras atrapar, aprisionarlo en tus brazos de dulce fuerza. Que parecen no querer dejarme...
Volveré a jugar a la comidita, como cuando tenía 4, y tú 10. -¡Amor! ¿Qué vas a querer de comer hoy? Imaginar que sé las recetas, quemarme una y otra vez con la flama de la estufa, pretender que me quedó rico, y fantasear que sí, que si está rico y que al comerlo, no exclamarás otra cosa que: -"Amor, ¡que rico esta esto!".
Volveré a pasar la última noche en recámaras separadas, para acostumbrarme un poco a tu ausencia, aunque sé, que me darás los buenos días aún en la cama, con uno de tus dulces y ricos besos intangibles, incuantificables. Ver esa sonrisa, la primera del día, y que sea porque te he dicho algo gracioso.
-Amor, ¿me puedo llevar este libro?.
-Si mi vida, no te preocupes, llévate los que quieras.
-No cielo, solo este, todavía tengo el último que me prestaste.
Volveré a tener esas conversaciones empalagosas a nuestros oyentes y espectadores, donde tantos "amorcito", "vida", "cielito", "corazón" o "cariño" no son suficientes nunca.
Volveré a bailar contigo en un cuarto, sin amueblar, que pretende ser el comedor de aquel bello departamento donde vivimos la fugacidad de nuestro amor, esas canciones que me hacen suspirar estando lejos, que tus brazos me tomen fuerte rodeándome la espalda.
A descubrir tu habilidad para derretirme el corazón en un segundo, a que tú seas mi mal y mi bien, a descubrir tu ingenuidad para intentar rozar mi piel con algún truco, a que me atrape siempre tu dulce osadía cuando me besas con tanta prisa.
Volveré a ese suplicio dulce y abdicante de mi alma, que es amarte.






Febrero 2012, ya han pasado 2 meses sin volver a aquellos juegos. DGG, el uno sin el otro, somos mal invento.




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