Es literal.
¡Quiero ir contigo a Guanajuato!, ¡quiero ir contigo de la mano!
¡Quiero ir contigo a Guanajuato!, ¡quiero ir contigo de la mano!
A todos
lados. Parezco una pequeña niña, que quiere ir contigo porque tú me entiendes,
a pesar de solo haber pasado unas pocas horas juntos, porque quizás tu mano y
la mía no encajen bien, cabalmente, pero se siente bien. Me haces
sentir protegida y segura.
Por ahora, quiero pasar mi tiempo, y mi sonrisa
contigo, mis ganas de vivir, mis esperanzas e ilusiones, mis ganas de conocer.
¿Quieres estar conmigo
dentro de unos 15 años, cuando tenga dinero para ir a donde siempre he querido?
¡A Londres! ¡vamos a Londres!
Duerme a mi lado, me lo
debes.
Baila conmigo, sabes
bailar aunque digas lo contrario, o aunque pienses que yo estoy loca.
¿Pero quienes valen la pena en este mundo, si no las personas ciertamente locas como yo?
Quiero conocer tu locura.
¿Pero quienes valen la pena en este mundo, si no las personas ciertamente locas como yo?
Quiero conocer tu locura.
Porque te quiero, porque
hiciste que te quisiera y yo deje que pasara. Ahora quiero querer también tu
locura.
Porque lo que quiero de
ti, es que eres una persona de las que casi no conoces, de esas que parecen un
regalo. Eres inteligente, que me hace admirarte. Sabes mil cosas.
Eres educado, eres todo un caballero, que me hace querer aferrarme a tu
espalda. Cántame al oído.
Yo soy un fuego casi exánime, quiero que seas la brisa que me vuelva a dar vida,
para volver a tener esa imperiosa personalidad para explotar contigo.
No sé si es correcto, ¿pero quien dice si lo es o no? ¡Da igual si no lo es!
¿Nos comemos el mundo?
