domingo, 9 de septiembre de 2012

¡Quiero comerme el mundo a tu lado!

Es literal.
¡Quiero ir contigo a Guanajuato!, ¡quiero ir contigo de la mano!
A todos lados. Parezco una pequeña niña, que quiere ir contigo porque tú me entiendes, a pesar de solo haber pasado unas pocas horas juntos, porque quizás tu mano y la mía no encajen bien, cabalmente, pero se siente bien. Me haces sentir protegida y segura.
Por ahora, quiero pasar mi tiempo, y mi sonrisa contigo, mis ganas de vivir, mis esperanzas e ilusiones, mis ganas de conocer.
¿Quieres estar conmigo dentro de unos 15 años, cuando tenga dinero para ir a donde siempre he querido? ¡A Londres! ¡vamos a Londres!
Duerme a mi lado, me lo debes.
Baila conmigo, sabes bailar aunque digas lo contrario, o aunque pienses que yo estoy loca.
¿Pero quienes valen la pena en este mundo, si no las personas ciertamente locas como yo?
Quiero conocer tu locura.
Porque te quiero, porque hiciste que te quisiera y yo deje que pasara. Ahora quiero querer también tu locura.
Porque lo que quiero de ti, es que eres una persona de las que casi no conoces, de esas que parecen un regalo. Eres inteligente, que me hace admirarte. Sabes mil cosas. 
Eres educado, eres todo un caballero, que me hace querer aferrarme a tu espalda. Cántame al oído. 
Yo soy un fuego casi exánime, quiero que seas la brisa que me vuelva a dar vida, para volver a tener esa imperiosa personalidad para explotar contigo.

 No sé si es correcto, ¿pero quien dice si lo es o no? ¡Da igual si no lo es!
¿Nos comemos el mundo?









No hay comentarios:

Publicar un comentario